Todavía no hemos hablado aquí de los conciertos de Cosecha Roja como teloneros, que han sido unos cuantos. Yo me acuerdo especialmente de uno en el campo de fútbol de Os Remedios, en unas fiestas de Ourense, abriendo para Juan Perro. Si no me equivoco fue el concierto con más público de nuestra historia. Recuerdo que todavía se estaba poniendo el sol y me parece que no estuvimos nada mal. Los cabezas de cartel estuvieron perfectos pero lo mejor fue verlos en la espectacular prueba de sonido tocando el Let´s get it on de Marvin Gaye, con el ínclito Auserón parando la canción cada 3 ó 4 compases para exigir más brillo a los músicos. Y la noche terminó brillando como pedía el ex Radio Futura.
También tocamos en la Plaza Mayor con Amparanoia, de los que sólo recuerdo su insipidez, su superficialidad adornando un pretendido encanto inexistente (para entendernos, eso que se suele llamar buenrollito). Seguro que Joey Burns y John Convertino, entre otros, no opinan lo mismo que yo, pero eso es lo bueno: la unanimidad es una de las peores enfermedades del ser humano. Y para gustos hay colores. Si sirve de ejemplo, el otro día me encontré a un conocido que me espetó a bocajarro oí vuestro disco recopilatorio y os parecéis a esos piltrafillas de Los Secretos pero como de muy mala hostia. Me quedé perplejo. Había tocado mi fibra sensible. Miré mis zapatos en plan shoegazer, unos segundos, dudando entre echarme a reír o echarle las manos al cuello (metafóricamente). Levanté con parsimonia la cabeza. Lentamente. Recreándome en la frase. Demorándome en el ascenso hasta pararme en su sonrisa petrificada que me decía eso que dije pretendía ser…un piropo. Y nos reímos un buen rato.
Pues bien, de esos piltrafillas iracundos de Cosecha Roja os dejamos ahora unas canciones, audio y video, de un vitaminante y supermineralizante concierto en la antigua Luna 11 (ahora Máster Club) antes de que se subieran al escenario los míticos Sex Museum, capitaneados por el tremendo Fernando Pardo y con El Niño a la batería, auténticos superclase. Por cierto, ese día fue pronunciada por primera vez la mítica frase pa tí y pa tu prima, que desde entonces forma parte de la jerga Cosecha Roja . En lo musical, a mí me gusta en particular la correosa versión que hacemos del What goes on de la Velvet. Por supuesto, se admiten opiniones, eh?
Acaba de publicarse este librazo que recopila un montón de reseñas sobre las carreras de los grupos gallegos más destacados de los últimos 50 años, de "Los Tamara" a "Triángulo de Amor Bizarro". Encantados, comprobamos que Cosecha Roja ocupa un lugar preferente en las preferencias del autor. Escrito en gallego, se incluyen una pequeña biografía y un comentario detallado de la discografía del grupo. Más que recomendado si quieres tener una visión amplia del pop y el rock que se hacen en esta esquina del mapa. En este enlace teneis una entrevista con el autor, Fernando Fernández Rego. (que no es pariente de nuestro cantante, por cierto).
Allá por 1991 Cosecha Roja estaba en su más tierna infancia. Creo que todavía ensayábamos en el Polvorín, en un pendello en el medio de una leira del que teníamos que sacar los instrumentos hasta el coche con una carretilla como si estuviésemos de vendimia . Y hacer eso, es un suponer, a las 4 de la mañana al regresar de un bolo, parecía una secuela de arte y ensayo de Los chicos del maíz. Ese año fuimos a tocar a la sala Licor Negro en Pontevedra, de nombre cuando menos inquietante. Esta era también estudio de grabación por lo que nos ha quedado una muestra sonora, aunque algo balbuceante, de lo que éramos por entonces. A cargo de todo aquello estaba Pierre (léase Pier, supongo), un tipo con aquel look Peter Pank de El Víbora y entre cuyas virtudes no destacaba precisamente la puntualidad. Me parece que se bajaba desde el camerino al escenario por unas escaleras y no recuerdo mucho más. Humo. Olores y sabores. Lo que no se olvida es aquel adelantamiento interminable, con el R5 rojo de Carlos, en el que pudimos pasar a formar parte de ese selecto club (venían coches de frente) en el que están Buddy Holly, Nino Bravo, Otis Redding, Eduardo Benavente, Duane Allman, Cecilia y tantos otros. ¿Qué más?. Bueno, si me concentro veo una habitación. Una habitación cuádruple. Por suerte no es como aquella de Fene, o la de Pontedeume. Tampoco es el lujo de Bilbao. Puede que sea yo ese que se mueve como un astronauta que se mira en el espejo del baño con los ojos como uvas pasas y que se pregunta ¿si eso de ahí al lado es una plaza de toros, en dónde estoy?. Esto no es Exile on Main St. Esa melodía no es Rocks off. Esto no es el sur de Francia y esa ni siquiera se parece a Anita Pallenberg. Ay, la juventud. Anda, vete a cama. Si la encuentras, claro.
Epílogo:
¿Cómo es posible que no me acuerde de nada más?. Llamo por teléfono a Dís. Parece ser que el R5 rojo lo rebautizamos aquel día con el nombre de Halcón Milenario. Menos mal que no falló el salto al hiperespacio. Me dice que entonces teníamos un manager (¡?) que arregló unos días de grabación con el amigo Pierre en aquel despampanante estudio y que empezamos a grabar hasta que el productor se le ocurrió decorar las guitarras con flangers y otras cosas raras. Y la cosa se quedó ahí. Una lástima. Es sólo una hipótesis, pero quizá podría haber quedado bastante mejor que esta maqueta. Live at Licor Negro - 1991.
Javier Doforno, noviembre 2009
*Las canciones que aparecen en el siguiente reproductor son: 1. El último beat, 2. Días de sol (inédita), 3. Vacaciones permanentes (primera versión), 4. Entre tus brazos (inédita).
*AVISO IMPORTANTE: Para escuchar bien este reproductor
Cartel de Viernes & los Robinsones de J.L. Labrador (1986)
Bogart, circa 1985-86
Aunque suene paradójico, hace veinticinco años en Ourense era mucho más fácil tocar en directo...aunque no hubiera ninguna sala que se dedicara a programar conciertos. Tocábamos en la Casa da Xuventude, tanto en la cafetería como en la sala de exposiciones de la planta baja o el Polideportivo; en un garito que había por Oira; en la Plaza Mayor por el Magosto o el Entroido; incluso en el Casablanca...
Los que hoy se pasen por el Café Central de la plaza de Paz Novoa, ni se imaginan la oscuridad de su primera etapa, cuando se llamaba Bogart. El escenario, por llamarlo de alguna manera, estaba en el mismo sitio en el que está hoy, pero entonces estaba más bajo que el resto del local, una especie de foso desde el que el público te miraba desde las alturas. En realidad, imagino que se habían apartado unas mesas para que nos colocáramos allí, porque allí nunca se había organizado ningún concierto. Si tocamos en el Bogart fue porque el disc jockey de entonces (o pinchadiscos, que lo de DJ aún no existía), era ni más ni menos que Carlos Álvarez, todavía hoy al mando de Peggy Records, la única tienda de discos de la ciudad. Carlos era uno de aquellos (escasos) adelantados que descubrieron a principios de los ochenta lo mejor del nuevo pop, y se encargaban de difundirlo entre sus cercanos. Como no nos acordábamos de cómo llegamos a tocar allí, le insistimos para que hiciera memoria:
“Los conciertos del BOGART los programé yo, que era el pincha en esos tiempos. Empezaron con Última Fila, luego vosotros, despuésAbuña y unos que no recuerdo como se llamaban que tenían fans y todo -eran una cosa entre Hombres G y Eskorbuto- El que cantaba es de la familia de los Rojo. Recuerdo que nadie cobró y que mi jefe Paco se quejaba de que allí nadie tomaba nada... Con Labra contacté después de veros en unas fiestas de San Francisco, tocando en Peña Trevinca. TODOS TENÍAMOS PELO Y CASI NADIE BARRIGA”.
Viernes & Los Robinsones actuación en el Bogart
Los que sonaban entre Hombres G y Eskorbuto (muy buena descripción, aunque parezca mentira), eran Undécima Advertencia, con un hit dedicado a una vaca llamada Basilia, y un himno que empezaba “Como manzanas, cago manzanas...”, y continuaba de mal en peor. Lo que yo recuerdo es que aquello estaba lleno, no hay más que ver la fotos, y además era lo normal en aquellos días, y que debía ser uno de los primeros conciertos en los que Chapi tocaba con la batería completa. La guitarra que llevo no es la mía, supongo que alguien (¿de Última Fila?), me prestaría una que se pudiera afinar. Seguro que tocamos todas aquellas canciones demenciales que pasaron a la historia sin llegar a grabarse (“Óscar”, “Si llego tarde a casa”, “Burgasville”, “Ella es insaciable” o aquella semibalada de un tipo enamorado de una monja de clausura... ¡ese Labra!), y que debíamos sonar a mil demonios desafinados.
En fin, cuando tocó Última Fila, Labra y yo subimos a cantar un “Barbara Ann” ramoniano e improvisado, y alguna más, tal vez “Twist & Shout”, como el día del concierto anti-OTAN. ¿O esto fue después? Sea como sea, fue en aquellos días cuando empezamos a tener relaciones prematrimoniales, y ya deberíais saber que esos primeros roces acabaron en boda. De hecho este mismo año estamos cumpliendo las de plata. ¡Quien nos lo iba a decir!
Una de las cosas más increíbles que le han pasado a Cosecha Roja es que, después de desaparecer sin que nadie pareciera darse cuenta, hubiera grupos que se acordaran de sus canciones para versionarlas. Para nosotros ha sido mucho más que un honor, sobre todo viniendo de personas de reconocido gusto musical. Un pequeño reconocimiento que nos llena de orgullo.
Annie Hall
Así que hasta que Amaral se decidan a grabar “Despedida” y Fito y los Fitipaldis“Violines y campanas”, aquí teneis las estupendas versiones de “Vacaciones permanentes" de Annie Hall (la gran esperanza truncada del pop en Ourense), y la “Despedida” incluida en su único cd por The Shannons (exquisito grupo bilbaíno-madrileño-barcelonés que esperamos resucite un año de estos).
Portada CD "The Shannons"
La de Annie Hall está grabada en el Felipop, con nosotros de emocionados testigos, y en el mismo escenario también tocaron "Despedida"The Shannons, dos momentos imborrables en nuestra memoria.
*AVISO IMPORTANTE: Para escuchar bien este reproductor
Vamos buscando sueños a Madrid, decía aquella vieja gran canción de Los Suaves. No. Que va. Nosotros no. Nuestros sueños siempre estuvieron en nuestra cabeza, pastando a sus anchas. Como enormes caballos salvajes. No obstante sí que hicimos y seguimos haciendo esporádicas e intensas incursiones en la capital, en las que contamos como cabeza de puente por ejemplo a Pedro y María o a Urbano, siempre perfectos y exquisitos anfitriones. Urbano mantiene una interesante teoría. La Teoría de la 6ª Canción de Cosecha Roja, cuyo enunciado dice más o menos que la sexta es la más importante, la “mejor” de cada uno de nuestros discos. Como con cualquier teoría, supongo que se podrían aportar pruebas para refutarla aunque en el caso de A plena sombra, la última grabación del grupo, resulta difícil contradecir a Urbano. ¿Cómo negar que Despedida , la sexta de este disco, es una canción especial que al tocarla aun hoy nos hace sentir mariposas en el estómago?
Despedida y otras tres de A plena sombra se grabaron en Fusión, el estudio de Javier Abreu que antes estaba detrás de la iglesia de Santiago de Vigo. El resto fueron grabadas en Xingreira con los hermanos Lameiras. A José y Sergio los conocemos desde siempre, desde aquellos comienzos con Las Hierbas (algún día Aser nos escribirá algo de ellos), más adelante como Los Cambiantes (personalidad a raudales) y hace unos años con El Pararrayos. A día de hoy José sigue componiendo y tocando en Magritte, con la estupenda voz de Nate Borrajo como ingrediente más llamativo de los muchos que merecen atención en esta banda. Sergio, fino guitarrista en Los Cambiantes, se encarga ahora del sonido en este recóndito estudio escondido en los balcones excavados por el Miño entre Os Peares y Ourense.
Ya pasaron 10 años pero me acuerdo como si fuese hoy de la grabación en Xingreira: el día de los cascabeles y del pau de chuva, o de la imponente marimba, en medio de la habitación con su amenazante aspecto de bestia prehistórica, a la que Ton Risco tenía perfectamente amaestrada; el día de los feedbacks con el ampli subido a la lavadora, en el lavabo, trenzando acoples entre todos y recuerdo especialmente a los Monforte Horn Ensemble. Estábamos grabando Como la nube, una canción de nuestro querido Magín Blanco (que hoy anda muy pendiente deA nena e o grilo), cuando decidimos que le quedaría muy bien una sección de vientos estilo Van Morrison. Conseguimos a estos tíos, que nada más llegar escucharon la canción por primera vezy en un abrir y cerrar de ojos, José Pérez Arias, el trompetista Cheyenne, tenía montado un arreglo espectacular. Después, con la noche bien avanzada, retocando aquí y allá quedó lo que suena en el disco. Igual no recuerda al León de Belfast pero a mí me suena a gloria, es perfecto para la hiperlenta y cataléptica versión que estábamos grabando. Siempre asociaré esta canción a la música de un funeral con carroza tirada por caballos negros enjaezados, que parecían sacados de un cuento de Poe, con el cual me tropecé hace unos años en Londres, en Notting Hill, muy cerca de Portobello Road.No es broma, era un auténtico funeral vintage.
Un funeral. Nadie quiso editarloy nos lo sacamos nosotros mismos. Para nosotros y para nuestros amigos. Para los más allegados. Un funeral íntimo. Componer, preparar y escoger canciones, grabar y autoeditarnos el disco, todo el proceso de A plena sombra, es una busqueda de otros sonidos, un intento de arreglar de otra manera las canciones, algo que resulta evidente y que junto a la idea de final de trayecto, de que algo inevitablemente se acaba, son el espíritu y la intencionalidad que visten cada texto, cada canción.
Y final. Todo va a cerrar. Nos toca pasar página y mirar hacia adelante, y lo hacemos con sólo dos premisas: vamos a exigirnos mucho más y al mismo tiempo vamos a tomarnos las cosas de otra manera. Nosotros, los pastores de enormes y salvajes sueños. Ni que decir tiene que entre dichos sueños, dada su naturaleza indomable, a veces se monta alguna trifulca y alguno sale lastimado. Aunque ya han aprendido lo que canta Califone: lame tus heridas y te crecerán alas.
Javier Doforno, Marzo 2010
Puedes leer más sobre el CD "A plena sombra" en "18 RODAS" y si quieres descargar el CD pincha en el siguiente enlace "A PLENA SOMBRA".
*AVISO IMPORTANTE: Para escuchar bien este reproductor
Hacia el año 1983, y bajo el influjo del London Calling, un grupo de quinceañeros ourensanos decidió dejar la rondalla y los discos de Pink Floyd que los mantenían ocupados, para echarse en brazos de los nuevos sonidos que llegaban de las Islas Británicas. Se llamaron Última Fila, e iniciaron así una saga en el Ourense subterráneo que llega hasta hoy en día, ahora como Burgas Beat.
Aquí encontrarás incunables documentos visuales y sonoros que dan fe de su ajetreada y poco conocida existencia.